Liliana Sada, nieta del Ingeniero Luis G. Sada García, fundador de COPARMEX, y bisnieta del Ingeniero Francisco G. Sada Muguerza, uno de los pilares de la Cervecería Cuauhtémoc, creció escuchando historias sobre cómo su abuelo y su bisabuelo se preocupaban profundamente por el bienestar de sus trabajadores. Desde pequeña, fue testigo de su visión: dar a sus empleados más que un simple empleo, sino una calidad de vida digna. Fue en este entorno familiar, lleno de humanismo y filantropía, donde Liliana aprendió que el verdadero éxito radica en hacer una diferencia significativa en la vida de los demás.
Esta inspiración le permitió soñar con algo más grande. Lejos de ver la filantropía como una simple acción de caridad, Liliana entendió que el verdadero cambio social iba más allá de dar de comer a los más necesitados; se trataba de combatir la pobreza de raíz y transformar las comunidades. Su sueño era claro: trascender, y llevar la intervención social a un nivel donde pudiera cambiar verdaderamente el destino de las personas. Así nació la ABP, con la misión de combatir el rezago social y construir una sociedad más equitativa y solidaria.
Liliana se vio inspirada por los valores que su abuelo y bisabuelo inculcaron a lo largo de sus vidas, quienes, guiados por la encíclica de Pío X, aplicaron un enfoque profundamente humano y altruista hacia sus trabajadores. Fue bajo esta visión que crearon modelos pioneros de intervención social, que ofrecían alimentos, servicios médicos y viviendas a sus empleados, marcando un hito en la historia del país.
Esos modelos innovadores fueron una de las bases para la creación del IMSS en 1943 y el INFONAVIT en 1972, dos instituciones clave que siguen impactando la vida de millones de mexicanos. La Clínica Cuauhtémoc, fundada en 1918, sirvió como modelo de lo que puede lograrse cuando las empresas se comprometen a ofrecer bienestar a sus trabajadores.
Con estas lecciones de vida y filantropía, Liliana Sada se sintió llamada a expandir estos modelos de intervención social más allá de las fronteras familiares. Su visión fue clara: llevar un cambio real a cada rincón de México, comenzando en los polígonos de pobreza. Su sueño era crear un desarrollo sustentable en las comunidades más necesitadas, implementando programas de intervención social que no solo mejoraran las condiciones de vida, sino que también promovieran una vida libre de delincuencia y drogadicción.
A través de la ABP, Liliana busca darle una oportunidad real a las comunidades, demostrando que el verdadero cambio comienza cuando se decide hacer las cosas con compromiso y amor genuino por el prójimo. Su legado es la continuidad de un sueño familiar, que sigue luchando para transformar a México, un paso a la vez.

